miércoles, 17 de agosto de 2011

Dentro y fuera de la red, ¿Existe una línea fronteriza?

A pesar del auge de las redes sociales existe vida más allá del 2.0. Es más, la vida y la virtual se complementan y convergen. Ya no se usa la vida 2.0 para huir de la 1.0 sino para todo lo contrario, para contar a todos tus vivencias y pensamientos 1.0. Las redes unen más que aíslan. Te permiten estar en contacto y compartir experiencias y conocimientos con gente que por lejanía geográfica te hubiera sido imposible conocer de manera analógica.

Si bien es cierto que, a veces, hablamos más con nuestros amigos 2.0 y que con nuestros conocidos 1.0, nos morimos por conocerlos en persona, “desvirtualizarlos” como se dice en la red. Es la fusión total, ya no se entiende el 2.0 y las redes sociales sin que pasen tarde o temprano a formar parte de nuestro círculo 1.0.
Gracias a las redes y al 2.0 descubres que no eres el único bicho raro del planeta que tiene un determinado hobby o que es fan de un determinado grupo o tipo de música. La vida se vuelve 2.0 porque tu agenda ya es electrónica y reside en la red, gracias a la red organizas tus salidas y quedadas con tus amigos, te enteras de eventos relacionados con tus aficiones y con tus obligaciones profesionales.
En el mundo 1.0 cuando no podías asistir o quedar te lo perdías. Te lo podían contar pero no era lo mismo. Con el 2.0 y las tecnologías de las redes sociales puedes vivirlo sin necesidad de estar físicamente allí. Además te permite desdoblarte, la ubicuidad, estar en más de un sitio a la vez y viviéndolo con casi la misma intensidad que si estuvieras allí de forma presencial.

Muchos hablan de pérdida de privacidad, pero es que desde que el hombre decidió vivir en sociedad al poco tiempo de bajar del árbol, tuvo que firmar lo que Rousseau llamó el contrato social. E implícitamente renunció al anonimato que tenía cuando vivía aislado en la selva. Si bien, que hayamos “renunciado” a parte de nuestra privacidad e intimidad, no implica ni que permitamos que alguien pueda hacer un mal uso de lo que mostramos ni que dejemos de ser dueños de nuestra privacidad e intimidad y que por lo tanto debamos cuidar lo que mostramos a los demás.

El mantener nuestra “reputación” no es algo nuevo del 2.0, ya existía en la vida 1.0, sólo que lo que hacemos en la Red llega y puede llegar a más gente. Y por lo tanto no es que debamos cuidarlo más, es que, debido a la imparable convergencia del 1.0 con el 2.0, si no somos iguales, o similares, dentro y fuera de la red, nos vamos a encontrar dentro de una dualidad difícil de sostener.

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